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domingo, 14 de septiembre de 2014

Poemas de metro


POEMAS DE METRO
Jaques Jouet
Traducción Martha Pulido

¿QUÉ ES UN POEMA DE METRO?
De tanto en tanto, escribo un poema de metro. Este es uno.
¿Quiere saber qué es un poema de metro? Admitamos que la respuesta sea si. He aquí un poema de metro.
Un poema de metro es un poema compuesto en el metro, durante un recorrido.
Un poema de metro tiene tantos versos como estaciones de viaje menos uno.
El primer verso se compone mentalmente entre las dos primeras estaciones del viaje (contando la estación de salida).
Se transcribe al papel cuando el metro se detiene en la segunda estación.
El verso siguiente se compone mentalmente entre la segunda y tercera estación del viaje.
Se transcribe al papel cuando el metro se detiene en la tercera estación. Y así sucesivamente.
No se debe transcribir cuando el metro está en marcha.
El último verso del poema se transcribe en la plataforma de la última estación.
Si durante el viaje debe cambiar de línea, el poema tendrá dos estrofas o inclusive más.
Si por desgracia el metro se detiene entre dos estaciones… El momento de escritura de un poema de metro siempre es delicado.
Poesía
1.
El primer verso se quemará para comenzar a afirmar una convicción original:
si el poema de metro conviene para hablar con inteligencia de la experiencia de la poesía,
es porque el tic tac externo contra la indiferencia del discurso
está representado con suficiencia y equilibrio por el tiempo de la travesía entre los túneles de dos estaciones.
Esta alternancia regular de sombra y luz por la ventana
rima muy bien con las rayas de la cebra cuando se levanta sobre las patas traseras,
negro, blanco, el amontonamiento de los versos y las entrelíneas,
vibración, silencio en el tiempo de la puesta en voz que anticipo, del martes 28 de noviembre
próximo. Escribo con cierta exaltación,
mayor a cualquier otra que haya conocido en los anteriores poemas de metro,
me arriesgo a tener que pronunciar, el poema, en público
y conciente de que las bondades de la perspectiva y la corrección aquí, en muy buena medida, imposibles y no deseables
encontrarán su equivalente exacto en la energía de la tensión del suceso.
Tengo siempre en mente que la cantidad de versos de este poema está determinada por el punto previsto de mi destino:
el último verso no estaba calculado, pero queda bien, lo transcribo en la plataforma de la estación La Muette.
2.
El poema de ayer tomó  el tiempo de un recorrido inevitable y necesario.
El recorrido de hoy no tiene más razón que la necesidad del poema.
El azar aparente de ayer en  La Muette
debe ser recordado positivamente para seguir hablando de poesía
que podría ser por lo menos de manera tan precisa como el ejército llamado la Gran Muette
puesto que el poema, entre todos los usos de la lengua
es el único capaz de hablar inútilmente
sin temer, de tomar en serio al mismo tiempo el enigma de la traducción del sabor de una fruta.
He ahí una buena justificación de orden casi cívico,
vaciar la lengua completamente y llenarla completamente,
la gota que se escurre hace reinar el vacío y la gota que llena hace desbordar el florero, boquiabierta y canta,
alternativa o simultáneamente,
si es posible concebir que un plato desbordado haga hueco en los estómagos.
Las excusas que profiere el vendedor de un periódico de mendigos
superan con creces la estrechez de mi reflexión.
Dejo pasar este chaparrón repetitivo de lo real encogiéndome ligeramente de hombros.
Pero el verso se sacude con dificultad
es más probable que se empape.
Si la lengua, en la poesía, mira el ritmo a los ojos,
los peldaños tallados de la escalera según las reglas,
las excusas del vendedor de periódicos o los títulos del periódico vespertino
existen, por una parte casi totalmente descuidada, contra el diapasón del poema,
frívola necesaria razón de ser común
que hace dudar pronto quién es el dueño del diapasón.
Entre cada una de las unidades superpuestas de la poesía, los versos,
existe el vacío ocupable por el aire circulante,
el aire y todas las otras palabras que no son poesía
puesto que tienen que ver con el caos de los trayectos que se cruzan de manera aleatoria.
Poesía disciplinaria.
3.
La poesía no es natural, no tiene la mano verde, y además, no tiene manos.
La poesía es artificial más que cualquier cosa en el mundo.
La poesía es tan artificial que es demasiado es demasiado y uno ni lo puede creer.
De lo natural, la poesía se aleja al galope.

4
A todos aquellos que no piden nada a la poesía, la poesía sin embargo, les pide algo, sin satisfacer su modesta tenacidad se pregunta si no está lista para traspasar, de buena gana
las barreras mentales Vauban dispuestas por la policía de costumbres contemporáneas.
Hay fallas por las cuales se puede deslizar la cuchilla oxidable del poema de proximidad.
La virtud proclamada de un oficio de las márgenes me parece un acceso antipático de enfurruñamiento social.
No me gusta pensar que la poesía es pura, limpia e inocente,
inaplicada, inaplicable o exterior a la literatura.
El poema no debe tener miedo de que lo escriban en una camiseta,
el poeta no debe tener miedo a que lo remuneren según la cantidad de versos.
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lunes, 8 de septiembre de 2014

Mi método de dibujo es anti-perfecto


«Para poder ver de verdad, para ver más profundamente, más intensamente, y así llegar a estar plenamente consciente y vivo, es para lo que dibujo lo que los chinos llaman «Las Diez Mil Cosas» que me rodean. El dibujo es la disciplina que me permite redescubrir constantemente el mundo.»

«He aprendido que lo que no he dibujado no lo he visto realmente, y que cuando empiezo a dibujar una cosa ordinaria me doy cuenta de lo extraordinaria que es, un puro milagro.»

Frederick Franck
The Zen of Seeing

sábado, 6 de septiembre de 2014

El amor no se parece en nada a eso que esperabas


Para escribir una novela de metro.

Puedo contar la historia de mis años noventa. Y en mis años noventa puedo contar la historia de la madre de mis hijos y su enfermedad mental. Cuando estuvo encerrada. Cuando la recetaron todas esas pastillas. Cuando acusó a aquel chico de violación después de emborracharse y perder la virginidad, con 18 años, sin saber con quién, en un pueblo, al sur, de las afueras de Madrid. Un desastre que motivó un traslado de toda la familia a otro pueblo al norte de Madrid.

Ella miente. No sabe vivir sin mentir. La mentira es su forma de vida. Todo es mentira. Vive en la mentira. Miente a su pareja, miente a sus padres, hermanos, hermanas, miente a sus hijos, me miente a mí. Convierte la mentira en una especialidad. Actúa, sobre-actúa. Ella es una actriz en su propia vida. Los siguientes 10 años se los pasa follando con un joven pintor: 2 hijos. Los otros siguientes 10 años se los pasa denunciando al que fue un joven pintor. 10 años después retira las denuncias. y otros 10 años más para buscar otro tema de conversación.

Una criminal. Un caso patológico.

Ella cuenta sus pequeñas verdades:

Dejo los malos hábitos, dejo los hábitos en general.  Estoy segura de estar a salvo, ilesa, la piel intacta.  Pienso que estoy bien, pero...  No estoy nada bien.”

- Quieras o no, es todo un culebrón.
- Es cierto. Es un culebrón, de esos tan exagerados que no te los crees.

Me tiró de un coche en marcha en una comarcal camino de Ävila. Me rompió la ropa e intentó atropellarme en una carretera de la sierra. En dos ocasiones me dejó a pocos kilómetros de Madrid en la carretera de la coruña. Recuerdo andar por el arcén durante horas para llegar a un transporte y volver a casa. Mi equipaje destrozado al arrojarlo una y otra vez desde todos estos sitios. Después de esto nunca mas volví a viajar con ella si no era en mi propio coche. Extrema violencia. Recuerdo un verano en el que no pude ponerme un bañador o un pantalón corto porque tenía las piernas llenas de moratones. las piernas me las partió a patadas en las escaleras de la casa de sus padres mientras yo llevaba a nuestro hijo en brazos. Me reventó a patadas y yo no dije nada. ¿Qué podía decir? Nunca dije nada. Ella es pequeña y yo un tipo grande. ¿cómo se puede explicar? Es increíble, pienso ahora, que aguantase tanta mierda.

En la novela hay también mucho sexo. Sexo duro, sucio y explícito. Una novela es casi lo mismo que un suicidio aplazado.

Un buen culebrón necesita un amor imposible o un despecho o una traición, intrigas, alianzas, conspiraciones. Tiene que haber mujeres, las mujeres llevan el fondo del asunto en todos los culebrones. Las tramas emocionales deben tener más peso que las de misterio. Y si la historia no va a ser televisada podemos incluir grandes cantidades de sexo y violencia. Los buenos tienen que ser muy buenos, y los malos muy malos. Un poco de humor para relajar y notas picantes para acabar los capítulos con ganas de leer lo siguiente. Hay muchos ingredientes en juego, pero lo mas importante en un gran culebrón son las puertas. Siempre que una mujer abre una puerta encuentra detrás una infidelidad: De su novio, su marido, el novio de su amiga... la firma de un contrato, confesiones, documentos que salen de su escondite, parentescos olvidados. Todo se desvela cuando una mujer abre una puerta. Las puertas descubren de golpe la verdad.  - OK. Voy a escribirlo. Aprenderé sobre la marcha. Buscaré un editor, me citaré con él, le insultaré y contaré toda esa mierda. El puto editor querrá publicarlo... "Puertas que se abren y se cierran", es irresisitible.  Así, no parece tan difícil. me siento capaz. - Tendrás que empezar con eso de "basado en hechos reales" y cambiar los nombres y dirección de los personajes. Para no tener problemas. Hay que protegerse. Si algo he aprendido es que hagas lo que hagas, hay que protegerse. te tienes que atrincherar. Desaparezco de las redes sociales, me quito amigos en Facebook, cierro webs con mi nombre y elimino enlaces sospechosos. Desactivo los comentarios. Ya no tengo teléfono móvil, ni cuenta de correo propia. Por el contrario me busco un par de identidades nuevas, para operar en silencio, por la sombra. Y si alguien quiere acceder a mi, tiene que estar cerca, muy cerca.  Simplemente... desaparezco. Ya no estoy. Luego está todo eso del título. Uno que no sea “Puertas que se abren y se cierran”

"Dos cosas son seguras: 1) a la gente ya no le importa lo que les sucede a los demás, y 2) ya nada importa gran cosa. Basta con ver lo que ha pasado."
Las cosas no tienen un porqué, simplemente suceden. Recuerdas lo que pasó, pero no recuerdas porqué pasó. Puedo contar muchas cosas. Pequeñas cosas del tamaño de un chisme de portal, y otras tan grandes como para no salir de los juzgados en 20 años. ¿Por donde empezar? Esta es una historia sobre la hija de un vendedor de zapatos. Sobre el propio vendedor de zapatos. Sobre el joven aprendiz de pintor y sobre los hijos, padres, hermanos, primos, amigos y demás alrededores de la hija del vendedor, el vendedor y el joven pintor. También es una historia sobre lo que pasa cuando parece que no pasa nada. Y finalmente es la historia de un desencuentro.

En resumen, lo que conforma toda una vida. No mucho más. No hay otra actividad. La hija del vendedor de zapatos resume su vida en poco más que un párrafo.


Por otro lado, (años 60), tenemos al vendedor de zapatos, que consigue salir de la miseria, en la que vivió desde la infancia, después de casarse con la hija de un rico de pueblo, y que se traslada de Extremadura a Madrid. Con el dinero de la familia de su mujer se establece y se convierte en un "hombre hecho a sí mismo" con mujer, mas hijas que hijos, coche ejecutivo, casoplón, cenas-comidas de empresa, putas, querida y acompañante, -Si Señor-Soy un señor- Señor- y todo el protocolo que tanto le gusta. Todo ello acompañado por un trabajo de representación comercial de una marca de calzado de calidad: "Cosidos a mano". En resumen, un mafioso de pueblo con matones contratados, que presume de mujeres porque en el fondo le gustan los tíos. Todo un señor español. También es la historia de un joven pintor que quiere irse pero se queda. llamadas silenciosas. Los hijos de ambos que no saben de que va la historia.
Alergias al polen. La mujer del vendedor que se droga y se deprime. La empleada de servicio.
La otra hija del vendedor de zapatos que también se acuesta con el joven pintor. El perro ejecutado y enterrado en el solar de enfrente a la casa. La otra hija del vendedor que se pega un tiro en el dormitorio de su madre. Mierda de gatos por toda la casa. Un último hermano que se droga y desespera.
El vendedor de zapatos nos enseña el culo en medio de la calle. Pronto en Youtube.
La hija del vendedor tirándose encima de un coche para poder denunciar un atropello. Llamadas desviadas. Un niño que grita corriendo por el pasillo de un psiquiátrico queriendo escapar.
Mucho mas que un simple juego de manos. Y lo que queda por contar, que solo es: Desesperanza.

Situaciones híbridas a la entrada de un edificio



"Tal vez si me bebo otro café, me sentiré mejor"
"Tal vez si me compro un suéter nuevo, me sentiré mejor"
"Tal vez si me sale tan borracho que no puedo ver, me sentiré mejor"
"Tal vez si me duermo durante catorce horas, me sentiré mejor"

lunes, 25 de agosto de 2014

Mi cocina literaria


Por Roberto Bolaño
...

Mi cocina literaria es, a menudo, una pieza vacía en donde ni siquiera hay ventanas. A mí me gustaría, por supuesto, que hubiera algo, una lámpara, algunos libros, un ligero aroma de valentía, pero la verdad es que no hay nada.

A veces, sin embargo, cuando soy víctima de irrefrenables ataques de optimismo (que finalizan, por otra parte, en alergias espantosas) mi cocina literaria se transforma en un castillo medieval (con cocina) o en un departamento en Nueva York (con cocina y vistas de privilegio) o en una ruca en los faldeos cordilleranos (sin cocina, pero con una fogata). Metido en estos trances generalmente hago lo que hace toda la gente: pierdo el equilibrio y pienso que soy inmortal. No quiero decir inmortal literariamente hablando, pues esto sólo lo puede pensar un imbécil y a tanto no llego, sino literalmente inmortal, como los perros y los niños y los buenos ciudadanos que aún no se han enfermado. Por suerte, o por desgracia, todo ataque de optimismo tiene un principio y un final. Si no tuviera final, el ataque de optimismo se convertiría en vocación política. O en mensaje religioso. Y de ahí a sepultar libros (prefiero no decir "quemarlos" porque sería exagerar) hay un solo paso. Lo cierto es que, al menos en mi caso, los ataques de optimismo se acaban, y con ellos se acaba la cocina literaria, se desvanece en el aire la cocina literaria, y sólo quedo yo, convaleciente, y un ligerísimo aroma de ollas sucias, platos mal rebañados, salsas podridas.

La cocina literaria, me digo a veces, es una cuestión de gusto, es decir es un campo en donde la memoria y la ética (o la moral, si se me permite usar esta palabra) juegan un juego cuyas reglas desconozco. El talento y la excelencia contemplan, absortas, el juego, pero no participan. La audacia y el valor sí participan, pero sólo en momentos puntuales, lo que equivale a decir que no participan en exceso. El sufrimiento participa, el dolor participa, la muerte participa, pero con la condición de que jueguen riéndose. Digamos, como un detalle inexcusable de cortesía.

Mucho más importante que la cocina literaria es la biblioteca literaria (valga la redundancia). Una biblioteca es mucho más cómoda que una cocina. Una biblioteca se asemeja a una iglesia mientras que una cocina cada día se asemeja más a una morgue. Leer, lo dijo Gil de Biedma, es más natural que escribir. Yo añadiría, pese a la redundancia, que también es mucho más sano, digan lo que digan los oftalmólogos. De hecho, la literatura es una larga lucha de redundancia en redundancia, hasta la redundancia final.

Si tuviera que escoger una cocina literaria para instalarme allí durante una semana, escogería la de una escritora, con la salvedad de que esa escritora no fuera chilena. Viviría muy a gusto en la cocina de Silvina Ocampo, en la de Alejandra Pizarnik, en la de la novelista y poeta mexicana Carmen Boullosa, en la de Simone de Beauvoir. Entre otras razones, porque son cocinas que están más limpias.

Algunas noches sueño con mi cocina literaria. Es enorme, como tres estadios de fútbol, con techos abovedados y mesas interminables en donde se amontonan todos los seres vivos de la tierra, los extinguidos y los que dentro de no mucho se extinguirán, iluminada de forma heterodoxa, en algunas zonas con reflectores antiaéreos y en otras con teas, y por supuesto no faltan zonas oscuras en donde solamente se vislumbran sombras anhelantes o amenazantes, y grandes pantallas en las cuales se observan, con el rabillo del ojo, películas mudas o exposiciones de fotos, y en el sueño, o en la pesadilla, yo me paseo por mi cocina literaria y a veces enciendo un fogón y me preparo un huevo frito, incluso a veces una tostada. Y después me despierto con una enorme sensación de cansancio.

No sé lo que se debe hacer en una cocina literaria, pero sí sé lo que no se debe hacer. No se debe plagiar. El plagiario merece que lo cuelguen en la plaza pública. Esto lo dijo Swift, y Swift, como todos sabemos, tenía más razón que un santo.

Así que este punto queda claro: no se debe plagiar, a menos que desees que te cuelguen de la plaza pública. Aunque a los plagiarios, hoy en día, no los cuelgan. Por el contrario, reciben becas, premios, cargos públicos, y, en el mejor de los casos, se convierten en best-sellers y líderes de opinión. Qué término más extraño y feo: líder de opinión. Supongo que significará lo mismo que pastor de rebaño, o guía espiritual de los esclavos, o poeta nacional, o padre de la patria, o madre de la patria, o tío político de la patria.

En mi cocina literaria ideal vive un guerrero, al que algunas voces (voces sin cuerpo ni sombra) llaman escritor. Este guerrero está siempre luchando. Sabe que al final, haga lo que haga, será derrotado. Sin embargo recorre la cocina literaria, que es de cemento, y se enfrenta a su oponente sin dar ni pedir cuartel. 

viernes, 8 de agosto de 2014

Desaparezco y a nadie le importa


Esto podría ser el índice de una novela:

#1. Pienso que desaparezco y que a nadie le importa.
#2. Tengo un calendario en la cartera. Cuando paso un mal día, lo saco, lo miro y pienso que está rodeado.
#3. A veces, mis sueños tienen banda sonora.
#4. La gente no cambia, solo van a peor.
#5. No tengo teléfono móvil.
#6. Hecho mucho de menos a mi hija.
#7. No me arrepiento de nada.
#8. Todos mis poemas son de amor, incluso ésto es un poema de amor. Es mas difícil renunciar al amor que a la vida.
#9. Siempre pienso que ya estuve aquí y que ya dije esto.
#10.Me gusta volar. Me gustan los aviones.
#11.No tengo miedo, nunca. Solo siento tristeza, todo el tiempo.
#12.No se que hacer cuando alguien llora. Yo nunca he llorado delante de nadie.
#13. Me gusta el color rojo. Pero también me gustan los demás colores.
#13. Desde que dejé de fumar, estoy buscando otra manera de morir.
#14. Cuando algo me gusta, lo dibujo.
#15. Me gustan los zapatos de tacón, los sombreros, los bolsos y los ligueros.
#16. Me gusta mirar a una mujer maquillándose.
#17. Todo el mundo me cuenta su vida. Lo hacen porque creen que les escucho.
#18. Nunca bajo las persianas. En verano amanece muy pronto, en invierno muy tarde.
#19. No guardo nada que pueda ser importante. Prefiero pensar que estoy rodeado de cosas que no me importan.
#20. Mi escritor favorito es Hugo Vera Miranda. También me gustan Henry Miller, J.C. Ballard, Bolaño, Celine, Orwel, Bukowski, Norman Mailer y alguno mas.
#21. Creo que la historia de la pintura es mas importante que cualquier religión.
#22. Mi antigua mujer estaba convencida de que me había follado a su hermana.
#23. No se doblar la ropa ni pelar una manzana.
#24. Siempre cocino yo.
#25. Mis padres siempre han estado trabajando.
#26. Me gustan los Jesus and Mary Chain. 
#27. Tengo ocho libros en mi mesilla. Creo que no terminaré de leer ninguno de ellos.
#28.  Siempre he pensado que esta vida es un poco una broma.
#29. Creo que hasta hace bien poco, mi vida la ha dirigido mas el sexo que el sentido común.
#30. Coincidí en una fiesta con la abogada de mi antigua mujer y nos perdimos de madrugada en su mercedes.
#31. Colecciono tebeos desde que tengo 6 años. Mis dibujantes favoritos son Franquin, Pazienza, Chaland, Jaques Tardi y  John Romita Sr
#32. La lista de la compra es el poema perfecto.
#33. Me gustan las iglesias y  la semana santa, pero nunca he sido creyente. 
#34. Una lista de playmates y estrellas del porno muertas como resumen de la historia de la civilización.
#35. Creo que he pasado la tercera parte de mi vida en un automóvil, conduciendo.
#36. Solo me he casado una vez.
#37. Siempre estoy trabajando. Incluso cuando no trabajo, estoy trabajando.
#38. Dibujar es lo mismo que pensar.
#39. Ella me salvó de las calles. Le estoy muy agradecido, aunque nunca se lo he dicho. PAOLA.
#40. Prefiero tener el pelo corto.
#41. Todos los días pienso en mi hijo con preocupación.
#42. Mi personaje histórico preferido es Martin Kippemberger.
#43. Me gusta conducir, me gustan las carreteras.
#44. Mi tema de estudio es Ivan Zulueta y su "Arrebato".
#45. Me acuerdo de mi abuela.
#46. Creo que todos esperaban mucho de mí. Ahora han pasado a otro tema.
#47. Me gusta el cine, me gustan todo tipo de films. Mis películas favoritas son "Lawrence de Arabia" y "Uno de los nuestros".
#48. Leo las revistas desde el final.
#49. No se como desaparecer completamente. 
#50. Me gusta el cine negro y la novela negra.
#51. Siempre busco la manera de irritarte, y siempre llevo la contraria.
#52. Miro a la gente y les encuentro el parecido con personajes famosos.
#53. Creo que mi hija es igual que yo, pero prefiere no saberlo.
#54. Todo permanece quieto y en silencio.
#55. Hay en la vida una especie de histeria de final de primavera.
#56. Nunca he votado a un partido político. Siempre he estado en contra del consenso. Que les follen.
#57. Ahora, ya no sabría dormir solo.
#58. Creo que no existe el pasado. El pasado es solo la opinión que tienes en el presente de lo poco que recuerdas
#59. He cambiado de opinión muchísimas veces.
#60. Tengo capacidad para el amor.
#61. Creo en la desesperanza, en la ansiedad, en la angustia.
#62. Mi antigua mujer intentó matarme.
#63. Intento dormir, todos los días, todo lo posible.
#64. He perdido a mis mejores amigos en cuanto han mostrado sus debilidades.
#65.  Me gusta la poesía. odio a los poetas.
#66. Muchas razones para dejar de trabajar, y ninguna para seguir haciéndolo. 
#67. Duermo con facilidad.
#68. Mi mujer es un Ángel.
#69. Yo soy muy imperfecto. Un tipo del montón que disimula bien.
#70. Si miras el televisor un buen rato. Sólo puedes pensar que son todos unos hijos de puta.
#71. Yo nunca dije que fuera un santo.
#72. Siento placer cansando mi cuerpo.
#73. Me gusta el sol, el zumo de naranja y la vitamina C.
#74.  La vida no tiene ningún sentido, pero es muy divertida. 
#75.  Siempre he preferido los estribillos.
#76.  Creo en la fragancia del cuerpo de Paola.
#77.  Busco un lugar soleado.
#78.  El arte no sirve para nada. Y el espíritu. ¿Para qué sirve el espíritu?
#79. Me gusta caminar hasta no poder mas.
#80. El naranja es el color del sexo.
#81. Creo en las montañas.
#82. Todo es mucho más fácil de lo que parece.
#83. Muerdo el hielo, lo mastico.
#84. Creo en la belleza de todas las mujeres.
#85. Todo se acaba. El dinero siempre se acaba.
#86. No poder aparcar me desespera.
#87. Cuando me pongo nervioso me entra sueño.
#88. El padre de mi antigua mujer me quiso invitar a putas.
#89. Mi forma física era mucho mejor cuando fumaba.
#90. No soy cariñoso.
#91. Nunca he pagado por follar.
#92. Como los perros que no tienen conciencia de su propia muerte.
#93. Lo difícil es renunciar al amor.
#94. Pienso que mi vida no es perfecta, pero es mi vida. Y eso es muy importante. Lo mas importante.
#95. La pintura es lo que convierte tiempo en beneficio.
#96. El viaje es la historia del movimiento. Es tiempo.
#97. En realidad no creo en nada porque nada es nada.
#98. He sido siempre muy feliz. Todos los que me conocen lo saben.
#99. Todo lo que acabo de contar no es mas que una imagen muy incompleta de mí mismo.
#100. Creo que al final todos terminamos solos. Desapareces y a nadie le importa. 


Ser Brigada


Se Conocieron En El Parque Del Retiro En 1992
Ella Llevaba Un Vestido De Flores
Él Parecía Ser Un Sufridor.
Y Entre Gente Que Se Aburre Pronto De Todo
Y Gente Que No Acaba Nunca Nada
Decidieron Pasar Juntos Las Noches
Y Ser Más Que Pareja, Ser Brigada.
Y Ocurrió Así.
Robaron Un R5
Y Se Fueron Buscando El Calor
Llegaron Al Desierto De Almería Y Ese Día
Se Cubría Con Todo El Vapor Del Mar.
Subieron A La Montaña Más Alta
Y Gritaron Sus Nombres En Bucle
Prendieron Mecha A Fuegos Artificiales
Que Los Dejaron Cegados Por Las Luces
Y Sintieron Que La Carretera Se Alejaba
Y Que Aún No Estaban En Ningún Lugar
Que Eran Los Coches Y Los Árboles
Lo Único Que Les Hacía Avanzar.
Y Ocurrió Así.
Ella Dijo Contaré Hasta Tres
Y Si En Ese Momento No Hemos Parado 
Nada Nos Va A Detener
Uno, Dos…
Bien Pudo Ser Cosa De Magia
Cuando Se Transformaron En Bestias
Él En Un Lobo Feroz Y Ella En Un Pájaro Con Cresta.
Llegaban Las Malas Noticias De Todas Las Partes Del Mundo
Y A Ellos Sólo Les Preocupaba Ser Felices Siendo Fieras En Su Refugio
Y Ocurrió Así.
Ella Solía Cantar Cuando A Él Le Faltaba Valor
Crearon Su Propia Sinfonía Y Su Melodía
Se Escuchaba Desde Lisboa A Perpiñán
De La Coruña A Gibraltar
De Madrid…
Al Cielo Solía Mirar Como A La Serie Negra De Goya
De Qué Nos Sirve Luchar Si Nunca Haremos Historia.
Y Vieron Que Incluso Las Flores Tienen Su Parte Decadente
Que Se Pudra Este Ramo De Rosas
Pero No Antes Que Usted, Señor Presidente.
Y Ocurrió Así.
Llegaban Nuevas Ideas, Que No Eran Nuevas Sino Recicladas
La Gente Moderna, Ya No Era Moderna Sino Anticuada.
Para Qué, Para Qué Volver
Para Qué Si Aquí Hay Mucho Más
De Lo Que Siempre Quisimos Tener.
...
Ser Brigada - León Benavente

Brillo: Más y más turbación



Más y más turbación


Llego y me masturbo
¿Que más puedo hacer?
Me alivia eyacular fuera de ti.
No dártelo todo a ti todo el tiempo.
Y no es una masturbación cualquiera
-como la de la vaca lechera-
Es  una masturbación ausente sin sentido de culpa, sin curas, sin religión, sin sexo casi.
Es una guerra contra ti.
Me tengo que defender de alguna manera
Y me masturbo mirando a una modelo italiana
-la sensualitá under 20-
parecida a ti.

...
Claudio Bertoni

Lo difícil es renunciar al amor.


Todos los idiotas se enamoran. Los hay a millones en la barra de cualquier bar. Ellos se sienten libres, sienten que el amor les libera. Pero en realidad no lo son. No es lo mismo sentirse libre que serlo. El mundo no está preparado para que todos nosotros seamos libres. Para eso sirve la política, y la religión y la filosofía, y el amor. Todo eso sirve para hacerte pensar que eres libre cuando en realidad no lo eres.

El arte, el arte es lo que te puede hacer libre. El arte va por otro lado.
Sabes quien soy.
Sabes mi nombre.
Yo soy  Javier Molinero. 
Un artista del estado español.
Un español con heridas en el alma.
Y solo puedo decirte:
Baila mientras puedas. Tu mi amor, lo puedes hacer.
Lo difícil es renunciar al amor.

Paola se ducha dormida a medianoche


En Madrid, en Agosto, Paola se ducha dormida a medianoche.

jueves, 7 de agosto de 2014

El estado del arte



Detesto mi pasado y el de otros. Detesto la resignación, la paciencia , el heroísmo profesional y los sentimientos obligatoriamente bonitos. 

También detesto las artes decorativas, el folclore, los anuncios, las voces comunicando anuncios, la aerodinámica, los Boy Scouts, el olor a naftalina, los acontecimientos del momento y la gente borracha.

Me gusta el humor subversivo, las tareas de color rojo, las rodillas, los largos cabellos de las mujeres, los sueños de los jóvenes niños libres, al correr la joven chica a la calle.

Deseo el amor vivo, el imposible y las quimeras. Temo no conocer exactamente mis límites.

René Magritte

Cosas que sabes que no hay que contar


No hay nada que contar. No hay preguntas que plantear. No hay problemas que resolver. No hay dudas. No tienes nada mas en lo que pensar.  

Siéntete satisfecho.

No hay solución que dar a ningún problema.

Un gesto de dolor


Un gesto de dolor para disimular un gesto de miedo. Siempre es mejor demostrar un dolor físico que una debilidad.

Un día usted morirá. Estará muerto. ¿Resucitarán los muertos? Los libros dicen que no, la noche gritará que sí. Todos pensamos que estar muerto es una circunstancia muy inconveniente, pero en el fondo necesaria.

En últimas, todos sabemos que el silencio de Marcel Duchamp está sobrevalorado. La democracia está sobrevalorada. La religión, la moral, la historia, la justicia está sobrevalorada. Todo en lo que crees es un agujero sin fondo en el que es mejor no asomarse.

Toda la vida pensando en llegar a construir la casa donde estar el resto de tu vida. Pensando en quedar en Madrid el resto de tu vida. Intentando sobrevivir en Madrid el resto de tu vida. Haciéndote un hueco en el que poder descansar y olvidarte del resto. Procurándote un espacio donde morir.

No te pares, no vaya a ser que te arrepientas. Ya sé que todas las palabras te ahogan. No es para menos.

miércoles, 6 de agosto de 2014

Runrún



Eres un gato observando el horror,

hay quien te mira y se frota las manos;
los otros evitan la conversación
y hay algunos que se arrojan desde el balcón.
De pronto, un ruido, un motivo de celebración.



Vienen de frente gigantes de azul
con las bocas llenas de su democracia.
Pero el miedo ha dejado de ser la actitud,
suena en cada cabeza un hermoso runrún:
"Nos quieren en soledad, nos tendrán en común".



Ven ya, que aquí estamos a salvo,
oye esta nueva canción,
y, en cuanto termine,
que empiece la resituación.



Runrún, runrún, runrún.
Runrún, runrún, runrún.
Nos quieren en soledad, nos tendrán en común.



Mira y admira, ¿qué hay en la ciudad?
Dicen que es un elefante varado;
algunos lo llaman el circo mundial
y hay quien acude a diario allí a vomitar.
¿No hace hoy un día precioso para explosionar?



Ven ya, que aquí estamos a salvo,
oye esta nueva canción,
y, en cuanto termine,
que siga la resituación.

Nacho Vegas

domingo, 3 de agosto de 2014

EL BORRACHO ES UN FINGIDOR


La cosa es muy sencilla, en realidad.
Coges y agarras
una borrachera de dos días
y al tercero resucitas
de debajo de un pila
de mierda, sudor rancio,
sangre coagulada y heridas sin cicatrizar.
Luego te arrodillas
en el lugar más propicio de la casa
—la cocina, por ejemplo—
extiendes los brazos en cruz
como un santo enajenado bajo la lluvia
en una de esas infames películas de la Biblia
que rodaban hace años
en este país de todos los demonios,
y pides clemencia a Dios y a la memoria
de todos los muertos
y mediomuertos que conoces,
y llamas por teléfono,
agenda en mano, a la esperanza,
a los amigos,
enemigos
y otra gente
de sexo impreciso o intermedio
para anunciar a todos la inminencia
de tu último suicidio
mientras juras
y perjuras
no volverlo a hacer
hasta la próxima

Roger Wolfe
(De Hablando de pintura con un ciego, 1993)
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